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I paint scenes typically associated with femininity, tenderness, vulnerability, delicateness and fragility. I create fantastical worlds that are comforting and aesthetic, using colours that can be considered artificial, like pink and purple. Some have referred to my art as being kitsch, since there are humourous and ironic undertones to many of my paintings and their titles. While I leave it up to the viewer to interpret my work as they choose, I do believe that authenticity plays an important role in my artistic process.

Fundamentally, my artwork explores female sexuality and traditional female ideals of being a housewife and a child bearer. This is an ideology rooted in my native city and, therefore, a reality in my surroundings, and it is one that I find simultaneously fascinating and repellent. In my pieces, I typically contemplate these themes through the use of metaphors – for instance, my series of paintings of birds, animals and flowers. My aim is to use warmth, tonality and humour as a means of ideological expression. In these challenging times, I want my artwork to bring much-needed comfort to viewers.

My artistic process is a never-ending journey of discovering myself and my surroundings. Whether it’s trying to figure out what authenticity means in the radically polarized, conservative city in Mexico where I live, or in the intimate and idiosyncratic art scene of that city, or even at a personal level—I am constantly trying to figure out my own sense of authenticity, only to identify an increasing number of inconsistencies and contradictions. While trying to subversively and subliminally challenge the strict social guidelines on morality of my society, I often end up creating pieces of art that are appealing to those who embrace and enforce such moral standards in the first place.

**Pinto escenas típicamente asociadas con la ternura, la vulnerabilidad, lo delicado y lo frágil. Creo mundos fantásticos que suelen ser estéticos y consoladores, usando colores que pueden ser considerados artificiales, como el rosa y el morado. Algunos opinan que mi arte es kitsch, ya que hay matices de humor y de ironía en muchas de mis pinturas así como en los títulos de éstas. Aunque dejo que el observador interprete mi trabajo como lo desee, la autenticidad juega un papel importante en mi proceso artístico.

Mi obra explora la sexualidad femenina y los ideales tradicionales de la mujer, como ser ama de casa y portadora de niños. Siendo ésta una ideología arraigada de mi ciudad natal y, por lo tanto, una realidad en mi entorno, es una visión que encuentro a la vez fascinante y repulsiva. En mis piezas, suelo contemplar estos temas a través del uso de metáforas—por ejemplo, mi serie de pinturas sobre aves, animales y flores. Mi objetivo es usar el afecto, la tonalidad y el humor como medios de expresión ideológica. En estos tiempos inciertos, busco que mi trabajo ofrezca consuelo y seguridad a los observadores.

Mi proceso artístico es una constante indagación con el fin de descubrirme a mí misma y a mi entorno. Ya sea tratando de entender lo que es la autenticidad en la radicalmente polarizada y conservadora ciudad en la que vivo, o en la íntima e idiosincrática escena del arte en esa ciudad, o incluso en un nivel personal—constantemente estoy intentando descifrar mi propio sentido de autenticidad, solo para terminar reconociendo un número creciente de inconsistencias y contradicciones. Mientras trato de subversiva y subliminalmente retar las estrictas pautas sociales sobre moralidad de la sociedad en la que vivo, a menudo termino creando piezas de arte que resultan atractivas para aquellos que imponen dichas pautas en primer lugar.